¡QUE NO OS SEPAREN! - El ingreso de Nacho
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Ingresaron a mi hijo de 6 semanas. Estuve siempre a su lado.


Querido Nacho, no se cómo hemos llegado al hospital. De repente tu fiebre resultó ser una infección de orina y aquí nos tienes, de nuevo en el mismo lugar donde naciste hace seis semanas. Siento mucho esta bienvenida. Eres tan pequeño que no se cómo hacer tu estancia aquí lo más parecido a estar en casa.

Menos mal que nos han dejado juntos en todo momento: mientras te pinchaban para sacar sangre,
cuando te sondaron y lloraste tanto... no nos han separado
y eso hace todo más fácil, porque para ti yo soy tu casa.


Nacho pudo contar con sus papás para superar
la dura prueba de estar ingresado

Te tengo en brazos todo el rato y las enfermeras bromean porque dicen que parezco una Madonna, siempre contigo al pecho. ¡Y es que ese es tu gran consuelo! Los médicos dicen que hasta has engordado. ¡Bendito pecho! No podemos hacer colecho, y menos con la vía puesta, pero la cuna está pegadita a mi cama y te duermes con tu mejilla pegada a la mía. Estoy triste porque pases por esto, pero tengo paz por tenerte cerca de mi. Todavía tengo las hormonas revueltas por el parto, así es que mi sensibilidad está a flor de piel. Qué bien que las enfermeras nos cuidan mucho y son tan cariñosas con los dos.

Guardo la foto que tomé de papá cuando, después de sondarte, quedaste dormido agarrado a su dedo. Lloraste mucho. Te tuve bien abrazado hasta que te dormiste. Y después, aun dormido, todavía necesitabas nuestro contacto. Y así te quedaste, aferrado a papá. Pero tranquilo, durante tu estancia en el hospital no te dejamos solo ni un segundo.

Te quiere mucho, mamá.

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