¡QUE NO OS SEPAREN! - Anónimo


"Al final las pruebas demostraron que dicha infección nunca había existido. Lo que había ocurrido es que había venido a este mundo con la misma temperatura que su madre tenia en ese momento. Mi niño había sufrido por el excesivo intervencionismo médico durante el parto, y para recuperarse lo único que necesitaba era estar cerca de mí, los dos solos y tranquilos, pero se lo llevaron y eso nos causó mucho sufrimiento. Tiempo después descubrí que el cuerpo de la madre es capaz de regular la temperatura del cuerpo de su bebé hasta bajarle incluso dos grados de fiebre, sólo con el contacto piel con piel. Me duele saber que estuvimos separados innecesariamente"

Tras sufrir un parto medicalizado en el que la epidural me provoco fiebre y al niño bradicardia me separaron de mi hijo. Tras sacarlo con unos fórceps, lo depositaron 10 segundos sobre mi vientre y enseguida se lo llevaron para hacerle las pruebas protocolarias lejos de mí. Cuando terminaron me lo acercaron un momento en el que sólo me dio tiempo a rozar con mi mejilla la suya y darme cuenta de que estaba demasiado caliente. Lo comenté, pero me contestaron que era por la lamparita debajo de la cual los examinan. Me dijeron que se lo llevaban a la UCI porque tenía dificultad respiratoria. Allí descubrieron que efectivamente tenía fiebre por lo que lo dejaron ingresado para hacerle pruebas, a fin de encontrar la supuesta infección que provocaba la fiebre y tratarle con antibióticos.

Nació a las cinco y media de la tarde pero no pude volver a verlo hasta las doce de la mañana del día siguiente. Cuando por fin estuve con él, no sabía que decirle, mi actitud era muy fría porque lo sentía como un extraño, no lo reconocía como mío, a pesar de haberlo llevado 9 meses dentro de mí.

Luego el horario de visitas era muy restringido, sólo cada tres horas durante el día y luego nada desde las nueve de la noche a las doce del día siguiente. En estas condiciones no hubo manera de establecer la lactancia materna. Los problemas de salud que tubo al principio desaparecieron enseguida, pero el tratamiento era de una semana, más dos días después en los que observarían su reacción al retirarle la medicación, total, que estuvo allí los diez primeros días de su vida, lleno de cables y solito "por precaución".

Al final las pruebas demostraron que dicha infección nunca había existido. Lo que había ocurrido es que había venido a este mundo con la misma temperatura que su madre tenia en ese momento. Mi niño había sufrido por el excesivo intervencionismo médico durante el parto, y para recuperarse lo único que necesitaba era estar cerca de mí, los dos solos y tranquilos, pero se lo llevaron y eso nos causó mucho sufrimiento.

Tiempo después descubrí que el cuerpo de la madre es capaz de regular la temperatura del cuerpo de su bebé hasta bajarle incluso dos grados de fiebre, sólo con el contacto piel con piel. Me duele saber que estuvimos separados innecesariamente.

Creo que los médicos "se curaron en salud" a costa de estropear nuestra relación, que utilizaron a mi niño para justificar la existencia de la UCI y usar sus instalaciones, que saben mucho de aparatos y medicamentos pero muy poco de lo que necesitan madres y niños en esos primeros momentos tras el parto Siento que nos robaron unos momentos mágicos que ya nunca se volverán a repetir, que no nos dejaron reencontrarnos en el mundo exterior tras la etapa del embarazo y que estropearon los primeros meses de mi maternidad ya que no hubo impronta y me costó mucho tiempo vincularme con mi niño.

Aún ahora, a veces, siento como si me faltara algo, como si entre nosotros existiera una especie de vacío. Le quiero, porque he aprendido a quererle con el paso del tiempo, de una manera racional, pero los sentimientos tardaron mucho en aparecer y no lo hicieron de manera natural como se espera de una madre.
Me gustaría retroceder en el tiempo para poder evitar todo lo que nos ocurrió, para darle una mejor bienvenida a este mundo, sin separarme ni un momento de él y poder disfrutarle, acariciarle, olerle y amarle desde el primer momento como él se merecía.

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