¡QUE NO OS SEPAREN! - Anónimo


Un relato intenso conmovedor de la separación un recién nacido y su madre. "Y entonces me lo dió. Lo cogi en silencio, tenía los ojos muy abiertos y me miraba, lo puse directamente al pecho y se prendió directamente y empezo a mamar. Me invadió una paz inmensa, no sé si llegue a llorar, sentí como fluía mi leche, le di su primer abrazo y apenas pude pensar nada más. Sentí que todo iba a ir bien, el sería fuerte y yo tambien. Fue como si en ese momento el acabara de nacer y nos reconocieramos mutuamente despues de 9 meses. Creo que fue el momento más especial de toda mi vida."

Era mi último día de trabajo antes de cogerme la baja maternal. Estaba ya de 37 semanas, empezaba la Semana Santa, y aunque estaba agotada me sentia contenta porque ya acababa y me quedarían 3 semanas para descansar antes del parto...Ese día fui a monitores, y estando allí el niño se puso a 190-200 latidos por minuto. La matrona llamó al ginecologo, este se extrañó mucho, al rato me lo volvieron a repetir, seguia igual, luego me subieron a la planta, vinieron más médicos, hicieron una eco, el niño seguía con una taquicardia de 200 lat por minuto...y me dijeron que habia que sacar al niño urgentemente. Total, que tuve tiempo justo para llamar a mi marido, y me prepararon para el quirófano. Me hicieron la cesárea, apenas vi a mi hijo un segundo y se lo llevaron a la UCI de neonatos. Al nacer se controló la taquicardia, pero tenía un pulmón lleno de líquido que al parecer habia tragado y respiraba muy mal. Le pusieron oxígeno y un montón de tubos. La pediatra me dijo que de momento solo le darían suero intravenoso, porque respiraba muy mal y no tenía fuerzas para alimentarse, pero que en cuanto mejorara le darían leche materna en sonda...

Los cuatro días siguientes los recuerdo como si el tiempo se hubiera detenido. Subía a ver al niño a traves del cristal. Le veíamos respirar muy mal, muy rápido y superficialmente. Estaba atado, en la incubadora, lleno de tubos, y lloraba mucho. No me dejaban tocarlo ni cogerlo. Yo no me sentía persona. Pasaba la mayor parte del día llorando bajas las sábanas. No entendía nada. Mentalmente no dejaba de hablar con mi hijo, de pedirle que viviera, de rezar. Pensaba que el me escuchaba y que yo solo podía recuperarme y sacarme leche. Me sacaba leche cada hora para estimular la lactancia. Comía lo que me ponían, no tenía nada de hambre, pero solo pensaba en ser fuerte por mi hijo. Al cuarto día la pediatra nos dijo que el niño estaba muy mal, que no mejoraba, que igual tenían que intubarlo y cambiarle el antibiotico, y esperar. Baje deshecha. Era sabado santo, y yo pensaba que mi hijo no podía morir, que si al día siguiente era el día de la resurreción el estaría mejor.

Ese sabado por la noche subi a verlo y lo vi durmiento tranquilamente, parecía que ya respiraba bien. El domingo por la mañana la pediatra nos recibió con una sonrisa, nos dijo que ya había pasado el estado crítico y que aunque estaba muy débil se recuperaría, y que le iban a empezar a dar el calostro mío, aunque todavía no lo podríamos coger porque estaba con oxígeno. Ese día creo que por fin elegimos su nombre. Yo seguía sacándome leche a menudo con el sacaleches, pero sólo conseguía extraer calostro en cantidad muy pequeña. No tuve una crecida de leche tradicional.

Al día siguiente, su sexto día de vida, me desperté a las 6 de la mañana, cuando traían a los demás bebes. Como no tenía sueño decidi subir al lactario a sacarme la leche, con la esperanza de poder ver al niño aunque fuera de lejos. Estaba yo sola con el sacaleches cuando vino una enfermera con un bebe despierto en brazos, todo amarillito. Yo le iba a decir que se había equivocado, que a mi no me dejaban cogerlo todavía y que no era mi niño y que no había ninguna otra madre. Pero antes de que yo dijera nada la enfermera me dijo: “como se ha quitado el sólo el oxigeno y te he visto aquí sola he pensado que te lo podía traer cinco minutos antes de volver a ponerle el oxígeno...”Y entonces me lo dió. Lo cogi en silencio, tenía los ojos muy abiertos y me miraba, lo puse directamente al pecho y se prendió directamente y empezo a mamar. Me invadió una paz inmensa, no sé si llegue a llorar, sentí como fluía mi leche, le di su primer abrazo y apenas pude pensar nada más. Sentí que todo iba a ir bien, el sería fuerte y yo tambien. Fue como si en ese momento el acabara de nacer y nos reconocieramos mutuamente despues de 9 meses. Creo que fue el momento más especial de toda mi vida. La enfermera nos miró asombrada y comentó lo bien que se había prendido al pecho, lo tranquilo que estaba el niño, y que que pena que aun no me lo podían dejar porque el médico no había dado la orden...Lo tuve unos 10 minutos más y se lo llevo, y yo baje radiante. Ese día le pregunté a la pediatra si lo podía coger y amamantar y me dijo que todavía no, que aun necesitaba el oxígeno, etc...pero no proteste, yo guarde mi secreto y pense que pronto me lo dejarían, me sentía fuerte y paciente, mi hijo ya sabía que yo estaba cerca.

Al día siguiente ya me dejaron darle el pecho cada tres horas. El niño mamaba muy bien. Había perdido más de medio kilo, pero tenía fuerzas. Como su hermano habia tenido alergia a proteinas de leche de vaca pusieron una pegatina muy grande en la incubadora en la que ponía SOLO LECHE MATERNA por riesgo de alergia...A mi me dieron de alta, y yo iba y venía cada tres horas al hospital, incluso a las 12 de la noche para estar con el. El viernes siguiente le dieron el alta, a los 12 días de edad, con 2.590 gr (al nacer pesó 3kg), y ningun tratamiento salvo lactancia exclusiva.

Los siguientes meses los pasó practicamente en mis brazos. En cuanto le dejaba lloraba de una forma que a mi se me antojaba insoportable, sobre todo si le desnudabamos para cambiarlo, lo debía asociar con los pinchazos en la UCI. Le di el pecho a demanda, había veces que en tres horas NO mamaba durante 10 minutos, estaba todo el día prendido. Ganó peso a toda velocidad.

Y poco a poco se nos fue pasando el susto a todos. Se ha criado muy bien, solo ha tenido algunas otitis, tomo pecho hasta los 11 meses y luego no tuvo alergias ni nada Los primeros meses había gente que me criticaba por tenerlo siempre en brazos o al pecho, decían que iba a estar enmadrado y a ser muy dependiente. A mi esto no me afectaba, yo sentía que mi hijo y yo lo necesitabamos, que teníamos que estar así todo el día para curar nuestras heridas, y no me sentía mal con la situación a pesar de los comentarios.

Anónimo

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