¡QUE NO OS SEPAREN! - Neurobiología del apego

Neurobiología del apego


La criatura fija su mirada en la mirada de su madre.
El comienzo del vínculo necesita intimidad,
y que no existan interrupciones.

Es la comprensión del delicado engranaje que se inicia nada más nacer el bebé o incluso antes. Sabemos ahora que los bebés reconocen a sus madres desde el mismo momento del nacimiento gracias al olfato (1,2,3), que por ello es importante no lavarles nada más nacer, ya que reconocen a su madre por el olor a líquido amniótico y que prefieren escuchar su voz a cualquier otro sonido (4,5). Cuando nacen vaginalmente y después de un parto sin drogas, los bebés están en estado de alerta y están preparados para ser dejados sobre el vientre de su madre piel con piel. Desde ahí saben perfectamente como llegar hasta su pecho y como iniciar la lactancia en las dos primeras horas de vida.

Nada más nacer el cerebro del niño y el de la madre
están bañados en un mar de hormonas
que afectan profundamente
al establecimiento del vínculo


El bebé espera ser recibido por su madre

Nada más nacer el cerebro del niñ@ y el de la madre están bañados en un mar de hormonas que afectan profundamente al vínculo y que en un futuro jugarán un papel importante en las relaciones sociales que establezca el bebé conforme crezca. Así la oxitocina, la vasopresina, la prolactina, y las endorfinas que también se producen durante el trabajo de parto influyen de forma decisiva en la formación del vínculo.

De la misma manera que se va avanzando en el conocimiento neuroquímico de cómo se establece el vínculo, cada vez es mayor la evidencia sobre como modificar ese equilibrio hormonal de la madre, mediante sustancias como la oxitocina sintética en el parto, o de la criatura, mediante la separación, puede alterar de por vida el desarrollo cerebral del bebé (6).

Extracto del artículo "De la teoría del vínculo a la neurobiología del apego".
Dra Ibone Olza. Médico psiquiatra infanto-juvenil.

 

 

1. Schaal, B., Marlier, L. y Soussignan, R. (1998). Olfatory function in the human fetus: Evidence from selective neonatal responsiveness to the odor of amniotic fluid. Behavioral Neuroscience, 112, 1438-1449.
2. Schaal B, Marlier L, Soussignan R. Human foetuses learn odours from their pregnant mother's diet. Chem Senses. 2000;25(6):729-737
3. Varendi H, Porter RH, Winberg J. Attractiveness of amniotic fluid odor: evidence of prenatal olfactory learning?. Acta Paediatr. 1996;85(10):1223-1227
4. Fifer WP, Moon CM. The role of mother's voice in the organization of brain function in the newborn. Acta Paediatr Suppl. 1994;397:86-93
5. Moon CM, Fifer WP. Evidence of transnatal auditory learning. J Perinatol. 2000;20(8 Pt 2):S37-S44
6. Carter, C. S. 2003. Developmental consequences of oxytocin. Physiology and Behavior. 79:383-97.

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